No estaba muerto....
¡Cómo pasa el tiempo volando!Cerré los ojos un instante y heme aqui, meses más tarde, escribiendo nuevamente en mi blog.
El Transantiago se ha transformado en la pesadilla que nunca soñamos y Santiago agoniza con frío, smog y falta de gas que nuestros vecinos argentinos, nos niegan, inpensadamente.
Termino mi semestre y cuando miro al próximo, tiemblo ante lo decisivo que será en mi futuro. Solo queda concentrarse y zambullirme de nuevo tras tomar aire, mientras escribo estas palabras.
Al menos hay salud, hay amor y hay esperanza. Asi, ¡siempre se puede!.

